Columna del Editor: Fotografiando la Miseria Humana

Con la nueva exposición fotográfica "Tabú" (que se presentó hace una semana aproximadamente), se me ocurrió pensar en el objeto de fotografiar temas que causan indignación, y de qué modo se debe abordar este tipo de fotografía.

Todos estamos familiarizados con este tema, pero ninguno de nosotros está listo desde el principio para tratar con la miseria humana, mucho menos desde el punto de vista estético/artístico.

Y lo cierto es que cuando nos encontramos con la posibilidad de entrar en esta parte del mundo a la que no llega la luz, nos preguntamos si vale la pena registrar ese momento.

Lo sé, somos fotógrafos, y como tales, debemos ser objetivos al disparar a la realidad, más allá del disgusto que nos cause la escena, o a su futuro público ¿Pero es necesario fotografiar esto?¿Esto es por mí?¿O por ellos?... O directamente para quien esté interesado.

No voy a negar que los peores momentos de la historia tuvieron fotografías, por lo que alguien los capturó, y el caso es que siempre habrá alguien que lo haga.

En una entrevista que tuvo el fotógrafo James Feaver con la Digital Photographer UK, le preguntaron cómo fotografiar temas que causan indignación. Él contestó lo siguiente:

"Para mí, fotografiar cuestiones sociales graves como el SIDA o la pobreza sólo es aceptable si las imágenes pudieran tener un impacto directo sobre la vida de las personas fotografiadas.

James Feaver

En el 2011, junto con una fundación para la cual trabajo, Love Light Romania, descubrí a seis niños viviendo en miseria absoluta. Testimoniando las condiciones chocantes en las que eran forzados a vivir, no tuve elección sino luchar para ayudarlas.

Durante los 18 meses siguientes, aquello absorbió mi vida, y continué fotografiando para documentar y divulgar el hecho de que eran víctimas de negligencia y deberían ser llevadas a una institución. Frente a las constantes negativas de las autoridades, fue apenas gracias al amor y a la compasión que desarrollé por esos chicos, que me negué a rendirme y a dejarlas a su propia suerte.

Ellas no eran meros temas fotográficos, y no había nadie más que se ocupe de ellas. Finalmente, conseguí mostrarle las imágenes a un miembro importante de la Unión Europea, y, con la presión que él ejerció, el gobierno local finalmente se encargó de las criaturas.

Los personajes de mis fotos tienen un enorme impacto en mi vida, me preocupo con ellos y con sus luchas. El coraje que demuestran me inspira a perseverar y a comprometerme a hacer una diferencia para que su sufrimiento, el cual me permitieron registrar, no sea en vano."

Entonces, ¿Qué hay de aquellos momentos en los que pese a todo esfuerzo humano posible, nada se podrá hacer de forma directa para cambiarlos?

Durante las Grandes Guerras del siglo pasado, y las actuales inclusive, los noticiarios, periódicos y revistas de todo el mundo se han visto colmados de imágenes, a veces crudas, a veces desoladoras, y otras veces, incluso esperanzadoras, sobre la guerra y sus horrores.

Eugene Smith
¿Y esto por qué?

Porque el mundo siempre necesitará algo más que números, textos e informes para comprender realmente una situación de este tipo, y es por ese motivo que las imágenes de fotógrafos como Robert Capa o Eugene Smith, por más duras que resulten, tendrán un objetivo, el objetivo de transmitir los sentimientos verdaderos que acompañan a los afectados de estas miserias, directamente a través de los ojos de sus semejantes, alejados por kilómetros y culturas.

"Francés llorando durante la toma de París por los Nazis"
Todo para que conozcamos del pasado, entendamos el presente, y sepamos forjar un futuro distinto.

Gracias a la fotografía del "Francés llorando durante la toma de París por los Nazis" (Corbis), sé lo que se siente la impotencia ante la posibilidad de perderlo todo, aunque no lo haya vivido nunca. Por lo tanto, haré todo lo posible para que no ocurra de nuevo, y así como yo, otros miles alrededor del mundo.

Así entonces, quiero creer que los fotógrafos, en muchas de estas ocasiones, son más que espectadores por gusto propio, y son nada más y nada menos que los ojos del mundo cuando nadie más se atreve a serlo.

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