Columna del Editor: Me Aburrí de la Fotografía

No creo haber oído esta frase antes; pero lo más común es que la gente diga "La fotografía no es lo mío", o " No es tan glamorosa", "No se gana tanto dinero", y por supuesto, ni vale mencionar el "Era más difícil de lo que creí".

Afortunadamente, fotografiar es un arte que requiere disciplina, y así como cualquier arte, sólo los más disciplinados llegan a convertirse en grandes exponentes en su técnica, habiendo aprendido y enseñado tanto como haya sido posible, y habiendo trazado un camino de altibajos, pero siempre en línea hacia el tope.


Ser fotógrafo no sólo es capturar imágenes, sino que se convierte en una filosofía de vida con el paso del tiempo, pues implica forjar la necesidad (Y perfeccionar el don) de ver lo hermoso en lo común, lo único en lo repetitivo, y lo maravilloso de lo invisible a simple vista. 

El problema se da, cuando no estamos listos para aceptar el entrenamiento constante que esto requiere, y no necesariamente porque no queramos, sino que, a causa de nuestro ritmo de vida, no podamos (O eso nos decimos). 

Cuando esto ocurre, empezamos a aburrirnos, pues si bien es cierto que no en todo momento de nuestras vidas podremos llevar una cámara al cuello (O 7, como en ciertos casos), todavía contamos con el instrumento más importante para dar vida a este arte (Sí, adivinaron, es el ojo humano). 

Desde el instante en que dejemos de concentrarnos en la belleza intrínseca de lo que nos rodea, ése será el instante en que empezaremos a alejarnos de la fotografía. De esta forma, comprobamos que, como en la gimnasia, cuanto más faltemos a entrenar, más caeremos en el sedentarismo y la monotonía (Nada tiene que ver con la monocromía), y acabaremos diciendo, "Me aburrió". 

En un estudio realizado por la Universidad de Birmingham (Inglaterra) en el 2002, se demuestra que los niños son fotógrafos naturales, y no porque sepan de estética y composición, sino porque a su edad, todo lo que los rodea los maravilla, y con cámara en mano, tendrán fotos de mamá, papá, el perro, y una pila, elementos emocionales, colores y objetos de formas peculiares.

El ejercicio es simple, cuando no puedas salir con tu cámara por A o B motivo, piensa como un niño, sorpréndete con todo y todos, imagina cómo los fotografiarías, y, simplemente, intenta alejar tu mente de las preocupaciones, y dedícale un minuto al paisaje. 

Con práctica, comprobarás que tu técnica mejora, y también te verás a ti mismo y a todo lo demás de forma distinta, mejor, y con mayor interés. Y si te sientes abrumado por pensar en fotos todo el tiempo, socializa, conoce gente nueva, lee un libro de ficción, una novela, cómics, la historia de la Batalla de Gettysburg, o simplemente, mira una película mala. 

"¿No es la vida cien veces demasiado breve para aburrirnos?" - Friedrich Nietzsche

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