Columna del Editor: La Fotografía Callejera... ¿Quién Tiene la Razón Sobre Cómo Debe Ser?

Hoy concluimos el Ciclo de Fotografía Callejera de la Semana. Así que, en conmemoración a esto, escribí este pequeño ensayo con mis conclusiones y opiniones sobre el género.

Danny Santos II
Hace poco tiempo publiqué un artículo sobre la Fotografía Callejera de Bruce Gilden, ya que él tiene una forma muy particular de cubrirla, y el caso es que la publicación llevó a un pequeño debate sobre sus métodos. Ahora, tengan en cuenta que este fotógrafo no hace las reglas, por lo tanto, significa que la suya no es la única forma de entrar en este género, y muchos otros autores tienen formas completamente distintas de hacerlo.

Así, algunos consideran que el alma de la calle está en "capturar" a la gente en momentos naturales de su movimiento en la vida, sin que éstos se enteren, ya que, es considerado que dejarán de actuar normalmente ante la presencia de una cámara (Thomas Leuthard, Bruce Gilden o Eric Kim entre los más modernos, y Garry Winogrand o Henri Cartier-Bresson, entre los clasicistas). La premisa es que la calle es como una jungla, plena naturaleza en donde el fotógrafo no puede interferir en el desarrollo normal del ecosistema. Pues su deber, es el de grabar, casi como un antropólogo, el comportamiento humano, para la posteridad. A ésto se le añade el valor compositivo y técnico de las mismas imágenes, complicado de más por la velocidad a la que todo se mueve.

Thomas Leuthard, en este sentido, agrega: "La calle es rápida, y no puedes perder un segundo".

Navid Baraty
En el otro lado, y contrariando a esta idea, se encuentran los fotógrafos que prefieren establecer contacto con sus sujetos, aquellos que consideran que la calle es la historia de cada uno de sus actores. La profundidad de sus historias y sus personalidades únicas son los factores que los motivan a fotografiar. Y forma parte del proceso, el hecho de acercarse a aquella persona; conocerla, entenderla, y explicarle que su imagen formará parte de una colección universal de personajes, cada uno de ellos, único e irrepetible, por lo que quedarán sumergidos en la memoria colectiva... Pero por supuesto, el fotógrafo callejero no suele decirles esto, simplemente les toma la fotografía, y lo que escribí arriba queda implícito en ella.

"Si un fotógrafo se preocupa por la persona frente a la lente y es compasiva, mucho se da. Es el fotógrafo, no la cámara, el que es el instrumento", decía Eve Arnold con respecto a esto.

Pero al fin y al cabo, la fotografía callejera tiene un significado, un motivo, y el hecho de capturar la imagen de una persona parada frente a una muralla, por el hecho de que esté en plena calle, no tiene mucha razón de ser.

 "No es el fotógrafo el que hace la foto, sino la persona fotografiada", Sebastião Salgado.

Tatsuo Susuki
Ahora, ¿Qué pasaría si la misma persona estuviera vistiendo un traje largo negro, un sombrero de copa, también negro, zapatos de gala negros, y usara un bastón (negro también)? Supongo que ya resultaría interesante. ¿Y si la misma persona estuviera parada, no frente a una pared cualquiera, sino frente a un graffiti de 20 colores? Crearía cierto contraste, ¿no? Ya entonces, la imagen estará rodeada por un halo de misterio y surrealismo, y será interesantísima.

Pero, ¿Y si nos acercamos a la persona, le contamos que somos fotógrafos, le preguntamos quién es, y llegamos a entender por qué se viste así? Entonces, el retrato será más personal, y no sólo tendremos la foto del hombre misterioso de saco y galera, sino que también, 50 años después, podremos decir que se llamaba Matt Leacock (No sé por qué elegí ese nombre), que era un abogado, y que se vestía así porque le gustaba imitar a su bisabuelo, barón inglés del siglo XIX.

Alex Webb se expresa con lo siguiente: "Yo sé cómo llegar a un lugar, caminando. Pero lo que hace un fotógrafo callejero, es: caminar y observar, y esperar y hablar, y entonces, observar y esperar un poco más, intentando estar seguro de que lo inesperado, lo desconocido, o el calor secreto de lo conocido espera a la vuelta de la esquina".

Algo que resalta de ambas "escuelas" del género, es que, cualquiera sea la dirección que tomes al respecto, en cualquier caso se necesitan de las virtudes de la paciencia, la amabilidad, y la observación. Paciencia para saber esperar a que se presenten las personas o las situaciones esperadas, las cuales, nunca llegan anunciándose. Amabilidad, porque habrán muchísimas situaciones en las que la foto simplemente no se podrá conseguir sin antes hablar con los sujetos, ya sea para pedirles amablemente su permiso para tomarles una foto, hablar con ellos, explicarles por qué la tomaste, o disculparte por haberlo hecho. Y Observación, tremendamente fundamental, pues si bien no necesito explicarme demasiado aquí, simplemente, puedo asegurar que en la calle, las situaciones más peculiares, sólo ocurren una vez, y nunca duran más de 30 segundos (Es una forma de decir, a veces pueden durar unos minutos).

Stefano Corso
¿No es, entonces, la fotografía callejera, uno de los géneros fotográficos más apasionantes? Pues lo más maravilloso de ella, es que es capaz de contar historias que están más allá de la simple vista, e inapreciables por el movimiento cotidiano. Y es ahí, cuando te das cuenta de que tu fotografía, está registrando a alguien, que probablemente, vivirá para siempre.

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