Columna del Editor: Cómo la Fotografía me ha Mostrado Mundos Nuevos

Algo que me ha enseñado este arte, después de tanto tiempo dedicándome a escribir artículos sobre ella, y haberla hecho formar parte de mi vida diaria, es que toda forma de fotografía me abre la posibilidad de ver las cosas cotidianas de una manera completamente distinta.

Con completamente distinta, me refiero a que ahora, me siento capaz de apreciar los pequeños detalles que nos rodean, cada vez que doy vueltas por algún lugar, y, aunque no tenga mi cámara conmigo, también puedo componer una escena con la propia imaginación.

"Todo para mí" - Augusto Ferreira
Grietas en las paredes, árboles sin hojas, árboles frondosos... Prácticamente todo simple objeto natural o humano es fotografiable, si uno concurre al ángulo exacto que éste se merece. Esto significa, que si nos volcamos a examinar individualmente cada uno de los géneros que componen a la fotografía, aprenderemos sobre el inmenso universo que se expande más allá de nuestros ojos.

Llegué a entender esto cuando empecé con mi proyecto La Vie en Macro, porque, en esencia, entendí que hasta las cosas más pequeñas ofrecen una visión nueva del mundo, con sus formas, texturas, y colores propios. 

Ya sea una pequeña (Pero enorme y atemorizante) araña cazando a una mosca desprevenida, o un conjunto de cucharitas de helado pegadas una al lado de otra, haciendo creer que se trata de un conglomerado de madera; todo lo que se mueve más allá de nuestro campo de visión, forma una realidad en sí misma, que se mueve a su propio ritmo.

Y esto no solamente pasa en el Mundo Macro, sino que es un fenómeno que se manifiesta incluso en la fotografía de retratos. Cualquier fotógrafo que ya haya retratado a alguien, y se haya puesto a pensar en ello, se habrá dado cuenta de que cada persona es un universo completo en sí misma, una historia feliz o dramática (Ver Entrevista con Rocío Franco), compuesta por una larga serie de sucesos que la moldearon.

Marcial Campos es zapatero, y trabaja en una plaza pública
desde hace 20 años - Augusto Ferreira
Fotografiar extraños me ha enseñado a apreciar gratamente a cada una de los personas que fotografío, porque sé que no sólo estoy contribuyendo al registro antropológico de nuestra sociedad, sino que, en su forma más altruista, estoy preservando la memoria de un mundo, que tarde o temprano se extinguirá del recuerdo colectivo.

Esto último lo aprendí, luego de haber fotografiado a un hombre bastante particular, quien solía recorrer mi barrio. Tiempo después, recibí la noticia de que tenía la última fotografía suya. Tengo que admitir, que este tipo de afirmaciones tiene peso en uno.

Y si he dicho que los retratos descubren mundos nuevos, imagínate lo que hace la fotografía de paisajes. Para darte una mejor idea del tema, piensa que estás en Inglaterra, allá por el año 1850, y las primeras fotos de América, Egipto y China, empiezan a transportar a los ciudadanos que no pueden permitirse el costo de un viaje, a lugares que nunca imaginaron... A mundos completamente nuevos.

Por fin las Pirámides dejarían de ser un sueño, y se convertirían en una realidad para muchos.

Pedro II de Brasil en Egipto, 1871 - M. Delie y E. Bechard

Creo que no hace falta que refiera específicamente a cada género de la fotografía, intentando explicar por qué es capaz de abrirnos las puertas a un universo amplio, a su propio modo. Lo que pretendo, en realidad, es destacar la importancia que la fotografía ha tenido en la humanidad, especialmente en aquellos que se encargan de darle vida, puesto que sin ella, valorar realmente a todo lo que nos rodea, sería una tarea muchísimo más difícil de lo que siquiera podríamos imaginar.

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