Columna del Editor: A Una Buena Foto, le Va Cualquier Filtro

Miles de fotógrafos en la actualidad hablan del daño que provocan las aplicaciones como Instagram, por nombrar una; las cuales se encargan de automatizar el proceso de aplicación de filtros "artísticos" a las fotografías... Pero esperen, para empezar, ¿Qué es un filtro?

Decenas de Combinaciones al alcance de un dedo ¿Hace eso, menos meritoria a nuestra foto?

Un filtro digital (No confundir con el óptico), es una configuración de colores y ajustes de exposición predeterminada, caracterizada por darle un efecto particular a las fotografías. Estos efectos pueden abarcar modificaciones tales como un mayor contraste, o una combinación completamente distinta de matices en la imagen. 

Los mismos se volvieron realmente populares con el auge de los smartphones y la fonografía (Phoneography en en inglés), ya que usualmente vienen precargados en las aplicaciones de los teléfonos, y permiten observar distintos tipos de efectos "vintage" y de otros tipos con un sólo toque.

Pero volviendo al punto de partida, es muy común escuchar o leer opiniones que despotrican contra el uso de este tipo de aplicaciones, con pensamientos alusivos al hecho de que ahora, cualquier lechuga vieja con filtro vintage es considerada arte. Y ciertamente, en muchos casos puede llegar a serlo, pero esa es cuestión tratada en otro artículo.

El caso es que, con la llegada de estos nuevos sistemas que permiten compartir masivamente nuestras expresiones, el arte fotográfico, lo único que hace, es ganar fuerza, puesto que si lo consideramos profundamente, los filtros nos permiten elegir formas distintas de ver nuestras fotos, y agregarles algún que otro vignetteado... todo adrede, y ciertamente, nada muy distinto a lo que estamos acostumbrados a procesar, digamos, en Photoshop, sólo que de una manera un poco más fácil y accesible a todo el mundo.

Y saben, si algo he aprendido sobre la fotografía, es que ésta tuvo "filtros" desde sus propios inicios, claro que, por supuesto, no eran considerados vintage ni nada por el estilo, y de hecho, se basaban en efectos de procesado muy distintos, obtenidos en base a tratamientos químicos que diferían entre sí, llámense calotipo, o litografías en placas de colodio húmedo.

En ese entonces (Siglo XIX), los fotógrafos, quienes en realidad ejercían a la vez el papel de científicos, se esforzaban por lograr recrear la realidad en su majestuosidad a través de esta ciencia, y no fueron sino los sucesores de estos investigadores, algunos años después, quienes, aplicando procesos especiales, tratamientos novedosos, o cortes extravagantes, intentaron convertir esta ciencia en un arte... y así mismo, estos hombres no recibieron crédito alguno hasta años después, pero mientras tanto, eran mayormente criticados por su excentricidad.

Para dar un ejemplo claro, les recuerdo la historia ya conocida de O. G. Rejlander, quien en 1857 creó "Dos Modos de Vida" en base a la combinación de un buen número de fotografías.

A lo que quiero llegar es: Los filtros existieron siempre, y simplemente, se manifestaron de forma distinta a lo largo de la historia. ¡Eso! Señores, no impidió que las grandes fotografías trascendieran el paso del tiempo, ya que las buenas fotografías, seguirán siendo buenas, cualquiera sea el filtro aplicado.

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